Las ventajas del suelo radiante

suelo radiante

El suelo radiante es uno de los conocidos “trucos” que muchísimos expertos recomiendan a la hora de ahorrar. Es conocido por todos el temor a la factura de la luz, sobre todo en las épocas de frío (si te interesa el tema del ahorro energético, echa un vistazo a este artículo: ¿Cómo reducir la factura de la luz?).

Algunos sistemas de calefacción son más caros que otros, sin contar con que son mucho menos eficientes energéticamente hablando. 

Si estás pensando en comprarte una casa, alquilar o renovar la tuya, conocerás la importancia de una correcta climatización y una distribución del calor eficiente. En este post te vamos a hablar de los suelos radiantes y las ventajas que le aportan a tu hogar. 

 

¿De qué hablamos cuando nos referimos a suelo radiante?

El suelo radiante (o losa radiante) consiste en una instalación de tuberías por toda la superficie de nuestra vivienda. Esta instalación se encuentra bajo el suelo que puede ser tanto de parquet como de mármol, moqueta u otros materiales.

Las tuberías de la losa radiante conducen el agua caliente, consiguiendo así transmitir calor a toda la vivienda. Pero ¿cómo conseguimos producir el calor? A través de calderas de gas, de placas solares, de bombas de calor…

 

Si me decido por una vivienda con suelo radiante ¿De qué ventajas podré disfrutar?

1- Lo primero es el ahorro energético: la instalación de este tipo de suelos supone un ahorro de un diez a un veinte por ciento con respecto al resto de sistemas convencionales de calor. ¿Por qué sucede esto? La temperatura que necesitamos para la impulsión del agua es muy baja, comparada con los sistemas convencionales (se encontrará entre los 35° y 45°).

2- Además de ahorrar, conseguiremos una mayor sensación de confort ya que el aire que se encuentra a la altura de nuestras cabezas estará ligeramente más fresco que el de la altura del suelo: estaremos calentitos en casa pero sin sentir sensación de sofoco.

3- Repartiremos el calor de forma uniforme por toda la casa. En los sistemas convencionales se suele concentrar en el foco del radiador o la estufa, dejando las zonas apartadas más frías.

4- Al no producir corrientes de aire, reducimos el polvo del ambiente, volviéndose el aire más saludable. El suelo radiante no produce sequedad en el ambiente y baja la humedad, evitando así la aparición de ácaros en nuestra vivienda.

5- Podremos utilizar, como hemos apuntado antes, distintos sistemas de calentamiento para el agua y no depender solamente de la caldera; podremos usar una bomba de calor o incluso  recurrir a la energía solar. Y hay más: si disponemos de una bomba de calor, el suelo radiante nos servirá también en los meses de verano. En vez de usar agua caliente, usaremos agua fría para refrescar el suelo en verano.

6- El suelo radiante es un sistema que puede trabajar durante periodos continuos y durante muchas horas.

7- Al estar bajo el suelo, no ocupa nada de espacio en nuestra vivienda. Hasta incluso olvidaremos que disponemos de él. Estéticamente es mucho mejor que los radiadores, los cuales nos molestan si queremos colocar muebles.

8- Al tener un consumo mucho más bajo, además de ahorrar en la factura de la luz, conseguiremos contribuir al respeto del medio ambiente.

Sin duda es un sistema ideal para tener el clima perfecto durante todo el año dentro de nuestra casa y olvidarnos de sentir frío al salir de la ducha o tener que llevar calcetines gordos o batas en invierno.

Su instalación es realmente rápida y existen ya casas con este tipo de suelo ya incorporado. Sin duda, además de lo incómodos y ruidosos que a veces resultan los antiguos sistemas de calefacción, notaremos la diferencia en nuestro confort y en facturas venideras.

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